En
tiempos inmemoriables, un sabio Tahoísta chino, cruzó
los Himalayas en su peregrinaje para llegar al valle de kathmandu,
el cuál, estaba cubierto por un gran lago.
Una
vez allí, plantó una flor de Loto, las aguas desaparecieron
y surgió un monte sagrado, en el se contruyó el
Monasterio de Swayambhunath (en este monasterio se encuentra
la stupa más antigua de Nepal) y más adelante
muchos otros templos como el Templo a la Diosa de la Viruela,
donde todavía las madres van a rogar por sus hijos, convirtiendose
en lugar sagrado tanto para hinduístas como para budistas.
Alrededor
de este monte sagrado, se encuentra el valle de Kathmandu.
Ésta
es una de las miles de leyendas que existen en este país,
habiendo una leyenda sagrada para cada valle.